12 octubre, 2009

La Influenza, Burocrática y Sindical.

La Influenza, Burocrática y Sindical.

Luis Hernández Montalvo.

Desde que los profesores de las escuelas públicas fueron despojados de su capacidad de decidir, de pensar y opinar sobre los asuntos escolares, incluso pedagógicos, ese espacio fue cubierto por una burocracia, primero en los círculos cerrados de la administración y posteriormente, por los líderes sindicales, que desde sus oficinas seccionales, controlan la contratación de los trabajadores, su promoción y permanencia.

 Es el sindicato el que impone a los directores de escuelas, el que promueve a sus incondicionales en los puestos de la supervisión escolar, a los jefes de sector, a los jefes de enseñanza y directores de área, ellos deciden la vigencia de las instituciones, certifican sus procesos de calidad y se erigen en evaluadores de sus compañeros, como forma de control y como mecanismo de legitimación ante la opinión pública.

En el caso específico del Estado de Puebla, el SNTE creó paralelamente una tupida burocracia  improductiva en cada una de las regiones de la entidad, hasta ahora su desempeño ha quedado en la promoción del voto del partido en el poder y sus directivos ven en las Coordinaciones de Desarrollo Educativo CORDES un refugio temporal mientras llegan mejores tiempos y aspiran a una secretaría de Estado, a una diputación, a una presidencia municipal, el SNTE es un gran escalafón sindical y político.

Esta enorme burocracia, tanto la sindical como la educativa, tiene un solo centro de mando, todo el poder decisorio se localiza en la figura de los secretarios generales de sección y ninguna pieza se mueve sin la voluntad de los líderes en turno. Nadie tiene libertad de pensar y mucho menos de opinar. Los conflictos de los profesores con sus directores, no se resuelven en las CORDES o en las supervisiones sino en las secciones sindicales, para la resolución de los conflictos y problemas, a los directores, ni siquiera se les pide su opinión.

Los discursos descentralizadores de las décadas de los setentas hasta nuestros días, han consumido toneladas de papel. Mucha saliva han gastado los burócratas para explicar los ajustes republicanos y podamos contar con una verdadera República Federada, pero la realidad se impone, nuestra República es paradójicamente una nación centralista, lo es en el Sistema Educativo Nacional, por eso existe el SNTE, por eso la profesora Elba Esther Gordillo, hace y deshace con la educación, la vigencia de las instituciones como las Escuelas Normales y con los maestros, con su materia de trabajo, con su sistema de seguridad, con la destrucción de los sistemas de jubilación y pensiones, con salarios de hambre, con falsas promesas de que un día este monstruo de mujer se preocuparía por el hambre de los que trabajan en las aulas y les conseguiría su dignificación a partir de un salario profesional, de una vivienda digna, promesas incumplidas, que hacen más profundo el desencanto y el llanto de los desposeídos, cuyas maldiciones parecen acrecentar la impunidad que le viene del poder presidencial y la fortuna que jamás alguien hubiera soñado acumular sin trabajar, fortuna que se construye con el hambre y el sufrimiento de los representados.

En los meses de abril y mayo, después del periodo vacacional, llegaron los primeros calores de primavera y con ellos, la amenaza de una enfermedad desconocida para los políticos, a la que llaman gripa porcina y posteriormente gripa humana, fue un pretexto para imponer la parálisis de la sociedad, en cuestión de minutos se impuso la suspensión de clases en todas las escuelas públicas y privadas, desde la educación básica, hasta la educación superior. La orden vino de la ciudad de México, desde los círculos del poder central de Gobernación, el terror se impuso, el miedo se apoderó de la gente, los médicos nunca hablaron. ¿Quién dio las ordenes para que las escuelas cerraran sus puertas    ¿

Políticos  y autoridades sanitarias están previendo que para el periodo de invierno se recrudezca la epidemia de la Influenza. En  el estado de Puebla los rumores circulan en los medios de comunicación, algunos consideran que ya han muerto mas de doscientas personas, que mas de quinientas se recuperan, pero que pueden estar infectados más de treinta mil, y sin embargo, nada se hace, los directores no saben que hacer con los cientos y miles de estudiantes y profesores con problemas respiratorios, tampoco saben que hacer en caso de que se presenten casos de  influenza, porque los directores esperan instrucciones de sus superiores.

Las administraciones locales viven la disciplina  de guardar silencio, de esperar pacientemente, por eso no  se preocupan con diseñar un programa emergente de seguridad como reacción para evitar la proliferación del virus de la enfermedad, esperan que centralmente se decida  como actuar.

Un día se suspenden las clases en una escuela por la cantidad de enfermos  de las vías respiratorias y se decreta limpieza total, se lavan salones, se desinfectan aparatos electrónicos, el miedo se conjuga con  los chistes, con la felicidad de los estudiantes  que no van a clases, en muchas escuelas se recogerá  la basura que normalmente queda en la entrada de los salones, por meses, los sanitarios no son  aseados, ahora las tazas son lavadas y por su drenaje serán arrojados decenas de litros de cloro, como si la influenza viajara por el drenaje, así,  la higiene deja de ser una medida preventiva y profiláctica, para convertirse en mecanismo burocrático más enfermizo que la epidemia misma.

Ahora bien ¿Qué hacer con las escuelas públicas que tienen más de setenta estudiantes por salón de clases? ¿Qué hacer con las escuelas públicas que no cuentan con agua para la higiene mínima de estudiantes y profesores? ¿Cómo se debe actuar en aquellas escuelas que no tienen vidrios en las ventanas y puertas? ¿Qué medidas sanitarias son efectivas cuando los niños y jóvenes vienen de hogares pobres e insalubres? ¿Cómo recomendar que nuestros alumnos se alimenten sanamente, cuando estudiantes y profesores solo encuentran en las tiendas escolares frituras y refrescos¿ ¿Qué medida de higiene puede prosperar en medio de tanta pobreza y hambre?

El autor es profesor del Bachillerato General Matutino del Benemérito Instituto Normal del Estado de Puebla.

hernandez_luis21@yahoo.com.mx

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