28 abril, 2009

SNTE: Destrucción de la Educación Pública.

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SNTE: Destrucción de la Educación Pública.


Luis Hernández Montalvo.


El 23 de abril de 1989, mientras Carlos Jonguitud Barrios renunciaba al cargo de líder vitalicio del SNTE, frente al Presidente de la República en la residencia oficial de Los Pinos, se hacían los preparativos desde Gobernación, la Procuraduría General de la República y los gobiernos locales para convocar al Consejo Nacional Extraordinario del Sindicato, para imponer a la secretaria general del SNTE la profesora Elba Esther Gordillo Morales.

La prensa nacional se encargó de publicar las distintas reacciones de los secretarios generales de las secciones del país, los niveles de resistencia, la intervención de los cuerpos policiacos y las condiciones que permitieron el “número legal” de secretarios generales, que en pleno votaron por un nuevo liderazgo.

La misma suerte siguieron los más cercanos colaboradores e incondicionales del cacique magisterial, designados unas semanas atrás en el Congreso de Chetumal Q.R.
El hecho tiene lugar en un momento de profunda crisis del sindicalismo mundial, el simbólico Muro de Berlín que dividió a Europa, después de la segunda guerra mundial, había sido derrumbado y la Unión Soviética se desmoronaba conforme pasaban los días, las principales centrales obreras no alcanzaron a prever las consecuencias de las políticas neoliberales en el ámbito laboral y sindical.

La destrucción del cacicazgo de Carlos Jonguitud Barrios, está cargada de simbolismos, por una parte, el gobierno del Presidente Carlos Salinas de Gortari, tomará distancia con las políticas emanadas de la Revolución Mexicana, el viejo sindicalismo corporativo ya no es útil.

El viejo Estado mexicano se transforma en un grupo de poder sin rostro, lo integran personajes de la política nacional, de distintas orientaciones ideológicas, principalmente del PRI y del PAN, pero también son cooptados importantes cuadros de la izquierda y de la academia o del sindicalismo dispuestos a transitar por un nuevo proyecto de nación, que se encargue de la administración de la privatización de las empresas paraestatales.

La nueva mayoría no tiene militancia partidaria, solamente intereses económicos, esto facilitará la “democratización de México” y la alternancia de los partidos comprometidos con el mismo proyecto de nación. El problema está en que los indios del sureste levantaron la mano para pedir la palabra y desde el Distrito Federal y desde los más lejanos rincones de la patria, surge la resistencia con voz propia.

La salida de Jonguitud representa simbólicamente el abandono del Proyecto educativo de José Vasconcelos de 1920- 1921 y los valores que se desprenden del Artículo Tercero Constitucional. En el Primer Congreso Nacional Extraordinario del SNTE, en 1990, se sientan las bases de las nuevas tareas del sindicato. En primer lugar, se plantea la Reforma Estatutaria, entre sus resolutivos están los de modificar su Declaración de Principios, alejando al sindicato lo más posible de la ideología de la Revolución Mexicana, el llamado Nacionalismo Revolucionario.

En 1992, apenas dos años del Congreso Nacional, la Secretaria General del CEN del SNTE firma el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica, el viejo principio de Federalismo Educativo de 1921 se transforma y se inicia un proceso de desarticulación del Proyecto Educativo Nacional, se argumentaba la burocratización de la SEP, veinte años después, tenemos treinta veces más burocracia, tan ineficiente, que los índices de reprobación del Sistema Educativo Nacional son una constante.

Al trasladar a los gobiernos locales las facultades de la administración de los sistemas educativos estatales, creció la educación privada en todo el país, el descuido de la Educación Pública, principalmente la de Educación Superior, ha visto disminuir sus presupuestos y sus matrículas, mientras que desde los gobiernos locales se alienta, con recursos públicos a la Educación Superior Privada y confesional. Los resolutivos del Congreso Nacional Extraordinario, reflejan entre líneas una parte de la nueva política educativa alentada desde el sindicato y pese a su declaratoria de defender los principios del 3º. Constitucional, en 1973 se produce la gran reforma que fractura el principio de laicidad.

Los Diputados profesores del SNTE, fueron los principales impulsares de la Reforma. Comparten esta responsabilidad los diputados del Partido de la Revolución Democrática, de reciente creación, atrás quedan las poses de radicalismo, los discursos de plazuela, ahora se ponen de acuerdo con el amigo Secretario de Educación Pública, en aquellos días, personificado por el licenciado Ernesto Zedillo Ponce de León.

Los dignatarios de la iglesia están felices por la reforma del Artículo 130 Constitucional, ya no son un grupo de presión para el gobierno, ahora forman parte del mismo Proyecto de Nación, y lo mismo son amigos en la derecha, que en el centro y en la izquierda. El magisterio ya se olvidó de los compañeros desorejados, mutilados y colgados por los fanáticos cristeros de los años veinte y los profesores perseguidos por sus ideas socialistas en los años treinta y el cura de Canoa duerme el sueño eterno sin ser procesado.

Veinte años en los que el SNTE ha estado presente en los intentos de “Modernización del Sistema Educativo”, un tiempo demasiado en que se registran retrocesos, a pesar de los discursos y los presupuestos, veinte años de transformación de las condiciones laborales de los profesores, sin capacitación y con deficientes modelos de formación, tiempos de reforzamiento de las visiones autoritarias en los modelos de gestión escolar y educativa. Maestros, estudiantes y padres de familia contribuyen al desmantelamiento de la educación pública, privilegio que desaparece con el fracaso de lo público frente a lo privado, entrega de los sistemas de evaluación a las empresas privadas.

Veinte años de despojo de los sistemas de seguridad, privatización de los sistemas mutualistas de jubilaciones y pensiones, derecho a la salud y a vivir una vejes tranquila una vez que abandonamos las aulas por la edad. Estás políticas son invariablemente apoyadas por el SNTE, por sus líderes.

El Primer Congreso Nacional Extraordinario del SNTE, es un adelanto a favor del Programa de Solidaridad Nacional que impulsaba el Presidente Salinas de Gortari. En aquella ocasión se afirmaba: “Que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación no afilia a sus agremiados en forma masiva a partido político alguno, pronunciándose en cambio por la libertad individual de militancia partidaria”.

Veinte años más tarde, tenemos al Partido Nueva Alianza, que afilia masivamente a los trabajadores de la educación del país, tenemos también una profunda división del magisterio y un debilitamiento de los distintos grupos, corrientes y expresiones sindicales no saben cómo rescatar al Sindicato para su democratización.

El corporativismo presidencial y al Partido Revolucionario Institucional ha desaparecido, lo que queda son los pesos y contrapesos en el grupo que ostenta el poder. Vente años de confrontación y de lucha por democratización del Sindicato, veinte años de acoso a los grupos opositores, de cooptación de cuadros, de rupturas y deslealtades en el grupo institucional, de debilitamiento del magisterio democrático, pero también del liderazgo vitalicio de la Presidenta del CEN del SNTE.

Líderes opositores al grupo hegemónico del SNTE se encuentran debilitados y desgastados, sin capacidad para encabezar la defensa de la Educación Pública, la izquierda está extraviada en las disputas electorales, por ganar más diputados, y se olvida de las prioridades de la República, de los sueños de la nación y de la aspiración de los mexicanos. Los viejos cacicazgos estuvieron sujetos al control presidencial, la Presidenta del CEN del SNTE, está por encima de la autoridad presidencial, ella lo sabe y juega su rol.

La desmoralización del magisterio, la irritación y el desgaste político frente a la sociedad, no son fuerza suficiente para renunciar a la celebración del Día Internacional del Trabajo este Primero de Mayo, miles de trabajadores de la educación saldrán a la calle con las viejas banderas de lucha, por Democracia Sindical, por la Defensa de Educación Pública, por la defensa y Transformación del Sistema de Formación de Docentes, contra la política educativa impuesta, Oposición Total a la ACE, serán algunas de las demandas del magisterio democrático.

El autor es profesor del Bachillerato General Matutino del Benemérito Instituto Normal del Estado de Puebla.
hernandez_luis21@yahoo.com.mx

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