30 junio, 2011

El BINE: “Mansión de tinieblas”



El BINE: “Mansión de tinieblas”

Luis Hernández Montalvo

“Mansión de luz”, define el himno normalista al Benemérito Instituto Normal del Estado de Puebla; pero,  desde   la semana pasada, el Instituto de formación inicial de las licenciaturas en Educación Preescolar, Educación Primaria, Educación Secundaria en la especialidad en telesecundaria, Educación Especial y Educación Física, se encuentra en tinieblas por la falta de pago de la energía eléctrica.

El problema se produce a dos semanas de que culmine el presente ciclo escolar, esto ha provocado un verdadero caos en  la administración que tiene que ver con la elaboración de la documentación de fin de cursos, que incluye la emisión de boletas y certificados, no solo de las cinco licenciaturas, sino también de las escuelas anexas de preescolar, primaria, secundaria y bachilleratos.

La preparación de los festivales de fin de cursos se realizan en condiciones muy lamentables y de improvisación por la falta de aparatos de sonido, y los maestros y empleados han tenido que buscar espacios alternos en domicilios o en otras instituciones para cumplir con la documentación de fin de cursos en los tiempos establecidos por la administración educativa en el estado.

El BINE no solamente se encuentra en tinieblas por la falta de energía eléctrica, el Programa para la Transformación y el Fortalecimiento Académicos de las Escuelas Normales implementado desde 1997 no ha incidido en las prácticas educativas de los profesores y tampoco se han podido construir los nuevos liderazgos  que reclaman los programas de estudios para el logro de los rasgos deseables del nuevo maestro con un perfil de egreso especial.

Hasta ahora de nada han servido los criterios y orientaciones para la organización de las actividades académicas establecidas en cada una de las licenciaturas y es que el propio Programa contempla estos riesgos cuando señala: “…un plan de estudios por correcta que sea su formulación, sólo tiene posibilidad de alcanzar sus objetivos cuando su aplicación se realiza en un ambiente educativo y bajo prácticas que son congruentes con las finalidades del plan”.

La falta de energía eléctrica y la parálisis de las actividades académicas temporales, son el eslabón de una larga cadena de desaciertos en la administración central del Instituto que se propuso, -en el inicio de su gestión- “transformar la institución y colocarla a la altura del Tecnológico de Monterrey”.

A la distancia de tres años, los cuestionamientos soterrados sobre el mal uso de los recursos federales van en aumento y se inscriben en los tiempos en que debe renovarse el nombramiento del Director General.

Nadie se explica cómo ha sido posible la falta de previsión de un problema de esta magnitud, pero lo que más sorprende es la aparente indiferencia de los trabajadores y la pasividad de los estudiantes y padres de familia, que ahora tendrán que aportar cuotas extraordinarias, no solo para pagar la energía eléctrica que se adeuda desde el mes de abril y lo que falta del actual año fiscal, sino también los servicios de Internet, suspendido en todo el instituto desde hace mas de dos meses, sin mencionar el deficiente servicio y la ausencia de verdaderas salas de cómputo, que respondan a los desafíos académicos del principal centro formador de docentes en el estado de Puebla.  

El problema va a acelerar el proceso del cambio de la actual administración, fuerzas internas y externas ya se mueven para participar del botín en que se han convertido los espacios administrativos de las escuelas, en donde prevalecen los criterios burocráticos del sindicato. Desde hace varios días se comenta la designación del nuevo director, que puede recaer  en un ex secretario general de la sección 51 del SNTE, pero también en la posible designación del actual director del Instituto Tecnológico de Puebla.

Y mientras la administración educativa estatal contempla el problema con indiferencia, crecen los cuestionamientos de los padres de familia, la opinión de los comunicadores en los medios locales y la oposición a dar nuevas aportaciones económicas, la resistencia de los directores a confiar los recursos de las escuelas por ingresos propios a los directores generales, los que se manejan con nula transparencia, y lo mismo sucede con él manejo de los recursos federales del Promin.

Es penoso que nuestra escuela centenaria se vea envuelta en constantes escándalos de corrupción mientras las tinieblas oscurecen y nulifican la posibilidad de contribuir al debate pedagógico y educativo que reclama nuestro sistema educativo, sobre todo en lo que se refiere a la reforma de la Educación Básica y al sistema formador de docentes en marcha.

La normalidad académica y la vida rutinaria del instituto se han visto interrumpidas y urge la intervención, no solo de las autoridades de educación en lo que se refiere a revisar los procesos administrativos, sino también de las autoridades sanitarias que revisen la higiene indispensable para que puedan seguir las actividades normales y de esa manera evitar  problemas de contagio por la insalubridad del edificio escolar.

hernandez_luis21@yahoo.com.mx

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