27 febrero, 2011

Colegiaturas deducibles de impuestos, inequidad galopante.

---------- Mensaje reenviado ----------


Colegiaturas deducibles de impuestos, inequidad galopante.

Luis Hernández Montalvo.

La deducibilidad de colegiaturas de las escuelas particulares, favorece la mercantilización de la educación.

Cuando la república construía sus cimientos, cuando los hombres libres de la nación mexicana buscaban un camino, allá, en los primeros años del siglo XIX, se pensaba que la educación pública era la solución para abandonar nuestros vicios heredados de la colonia española.

Posteriormente, en el siglo XX, durante las décadas de los veinte y treinta, los gobiernos emanados de la Revolución  Mexicana  se propusieron dar un impulso formidable a la educación pública. En 1921, con la creación de la Secretaría de Educación Pública surgen las primeras instituciones como las Misiones Culturales, las Casas del Pueblo, las Escuelas Normales Rurales y el Instituto Politécnico Nacional, que por cierto –este último- acaba de cumplir su 75 aniversario.

Estas dos últimas instituciones son emblemáticas en el desarrollo cultural y tecnológico del país. Las Escuelas Normales Rurales formarían a los profesores que irían a construir una conciencia nacional inédita en el México moderno, pero también, el tejido social y la mano de obra para arrancar el posterior proceso de industrialización.

El Instituto Politécnico Nacional nace en un momento en que el país requería de cuadros calificados para retomar el control de la industria petrolera expropiada en 1938, por el entonces Presidente de la República Lázaro Cárdenas del Rio.

En el siglo XX  se hacen esfuerzos por garantizar el derecho a la educación de todos los mexicanos y ha sido la educación pública, la concreción del sueño de los liberales del siglo XIX como Ignacio Manuel Altamirano que así pensaba:

 “…el elemento ignorante haría fácil el gobierno de un solo hombre o lo que es peor todavía, el gobierno de pocos. La oligarquía es la expresión de la mayor barbarie y es el obstáculo que se opone a la democracia”.

Hoy podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que no hay República sin Escuela Pública, pero entonces ¿Por qué algunos mexicanos y la clase gobernante, inspirados en los dogmas del neoliberalismo, consideran obsoleto el paradigma que establece a la educación como un derecho humano elemental, para convertirlo en una mercancía?

El 14 de febrero, el presidente de la República Felipe Calderón Hinojosa anunció, mediante un  decreto, que las colegiaturas de las escuelas particulares serán deducibles del impuesto Sobre la Renta (ISR), para la educación preescolar primaria, secundaria y preparatoria como fórmula –dijo- para apoyar la economía de las familias mexicanas.

El diario La Jornada del martes 15, reproduce una fotografía en donde aparece el presidente rodeado de un grupo de niños con su uniforme escolar, en el justo momento en que firma dicho decreto con la pluma en la mano, dirige su mirada a los niños que lo observan muy serios y en su rostro no alcanzan a comprender una medida política que no fue consultada al Congreso de la Unión, pero tampoco comprenden por qué los utilizan como objetos decorativos y escénicos de una iniciativa que no forma parte del debate acerca de ¿Cuál es la escuela que merecen?

Me parece que la medida presidencial puede desencadenar -y es nuestra oportunidad- una discusión sobre  la escuela que tenemos y la escuela que queremos. Dice Katarina Tomasevsky, Relatora del Derecho a la Educación que: “El derecho a la educación opera como un multiplicador, abre todos los demás derechos humanos cuando está garantizado y los excluye cuando está denegado”.

El decreto de marras canalizará recursos públicos a la escuela privada y su implementación, profundiza la inequidad entre los que menos tienen. José Narro Robles –Rector de la UNAM- ilustra lo anterior con datos que hacen evidente el desprecio del gobierno por la educación pública en el país. El rector de la UNAM, criticó el decreto ya que con solo la mitad de los 13 mil millones de pesos de exenciones fiscales, se abría podido ampliar la cobertura de la Educación Superior para dar oportunidades a los jóvenes.

El presidente de la República pretende congraciarse con los padres de 3 millones de niños y jóvenes a los que se supone beneficiará el decreto y de esa manera, intentar ganar los votos de una franja de la sociedad, sin embargo, los padres de los alumnos que asisten a escuelas privadas, solo pagarán un monto equivalente al costo promedio por alumno del sistema educativo a nivel nacional. En pocas palabras, la educación privada tampoco será gratuita, por la vía de la exención del ISR, pero su anuncio está en el camino electoral.

Por su lado, el presidente de la Organización Universitaria Interamericana (OUI), Raúl Arias Lovillo, consideró que el 2011 es el peor año para la educación pública en México, ante el estancamiento presupuestal y los subsidios económicos que dejaron de otorgarse a este sector y fueron canalizados al sistema de educación privada. ED, 23/02/11.

No tengamos duda, la deducibilidad de colegiaturas de las escuelas particulares, favorece la mercantilización de la educación y debilita a la escuela pública. ¿Qué queda por hacer?

 Me parece que no podemos quedarnos cruzados de brazos, los apoyos a las escuelas particulares por el gobierno, nos debe motivar a construir un amplio movimiento en defensa de la escuela pública, un movimiento que tenga su expresión en cada centro de trabajo, entre los padres de los alumnos, entre los profesores, en las iglesias y en los barrios, a 90 años de la creación de la SEP, las instituciones de la República, entre otras la UNAM, el IPN y las Escuelas Normales Rurales, deben convocar a la sociedad, desde ahora, a celebrar dignamente el Primer Centenario de la SEP. ¿Cómo defender a la Escuela Pública desde la indiferencia?

Esta convocatoria no puede venir de la dirección formal del SNTE, que a pesar de su grupo de asesores “Con prestigio académico”, y el aparato burocrático de La Fundación SNTE para la Cultura del Maestro Mexicano y del Instituto de Estudios Sindicales de América IESA, apenas lograron balbucear un tímido apoyo al Presidente de la República cuando sostienen, en planas completas en la prensa nacional, lo siguiente: “…El SNTE, entiende que esta decisión puede coadyuvar a mejorar la situación económica de un segmento de nuestra sociedad” los reflejos de los líderes o de una parte de ellos, no es el de sindicalistas, sino el de partido, y ya se suben al carro electoral, así las cosas.

Cuando la necesidad es más grande que el honor.

En el mes de diciembre, los trabajadores jubilados del ISSSTEP, montaron un tianguis en los patios del Instituto para vender algunos productos y poder ayudarse económicamente. En un puesto se vendían colecciones de monedas conmemorativas del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución Mexicana. Al descubrir un lote de monedas Ignacio Ramírez e Ignacio Manuel Altamirano, pregunté por qué vendían las monedas de reconocimiento por los 30 y 50 años de servicio docente. Al anciano maestro se le llenaron de lágrimas sus ojos  y solo logró decirme: “Maestro, la necesidad es más grande que el honor” (26/02/11) hernandez_luis21@yahoo.com.mx

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