11 enero, 2011

Congreso Nacional Extraordinario del SNTE.


Congreso Nacional Extraordinario del SNTE.

Luis Hernández Montalvo.

Recomposición de fuerzas.

El Primer Congreso Nacional Extraordinario del SNTE, efectuado en la ciudad de Tepic, Nayarit, durante los días 20, 21 y 22 de enero de 1990, se desarrolló en el marco de la crisis que vive el corporativismo sindical mexicano.

Su realización responde a una necesidad política, frente al desgaste de los métodos de control tradicional, generado por la pérdida de capacidad del Estado para otorgar concesiones a las masas trabajadoras del país, y sobre todo, por la creciente inconformidad de sectores cada vez más amplios del magisterio que reclaman su participación en las decisiones de su sindicato, por mejorar las condiciones de vida de los agremiados y ante la incapacidad de sus dirigentes para defender sus intereses.

El sindicalismo docente en México y la vinculación de sus miembros con la problemática social, puede ser receptivo del cambio democrático que marque la ruptura entre los viejos métodos y estilos de hacer política por otros de mayor horizontalidad, este compromiso debe ser asumido por todos los trabajadores de la educación.

El Congreso se desarrolló en condiciones de reflujo del movimiento democrático, su apresuramiento, no permitió el tiempo necesario para un debate más amplio de las demandas del magisterio, esto, sin embargo, no impidió avanzar en espacios de lucha, que es necesario valorar.

De manera significativa, destacan los resolutivos que permitirán la profundización de la democracia en el seno del sindicato al sentar las bases para una mayor participación de los trabajadores, respetando la libertad individual de militancia partidista, sobre la base de la unidad en aquellas cuestiones que sean comunes a los trabajadores de la educación.

El Congreso no resolvió todos los problemas que enfrentan los trabajadores de la educación, pero pudo avanzar en puntos fundamentales que buscan recomponer la unidad quebrantada, que pasa por el reconocimiento a lo diverso de su composición y el respeto a la pluralidad, en la búsqueda de una nueva legalidad democrática que destierre la concepción patrimonialista del sindicato, dando paso a la representación proporcional.

Lo que no podemos olvidar es que para construir la democracia, depende de la concepción que tengamos de ella y que esa responsabilidad no debe dejarse solo a la iniciativa y voluntad de quienes hasta hoy han sido hegemónicos.

Los trabajadores de la educación proponer las vías para la democratización que hoy es posible impulsar en su interior ello reclama de la voluntad de las partes para concertar para llegar a acuerdos y generar condiciones para un diálogo abierto y fraternal que recoja el reclamo y las exigencias de la base para poder pactar la transición democrática.

Los maestros democráticos tenemos que hacernos corresponsables para llevar a nuestro sindicato a que recobre su naturaleza, al servicio de los intereses de los trabajadores y en este sentido debemos cuestionarnos: ¿Ahora es posible asaltar el poder por parte de las fuerzas democráticas sin darle posición a la corriente institucional?

Las fuerzas que hoy se resisten al cambio democrático del sindicato se dividen en dos grandes campos, por un lado, se agrupan las fuerzas del conservadurismo que siguen defendiendo sus intereses personales y de grupo, la expresión del jongitudismo, y una parte radicalizada dentro del magisterio, que escudándose en la lucha democrática cae en posiciones excluyentes, de intolerancia política e ideológica que asume posiciones de patrimonialismo. Una y otra posición, con diferente naturaleza, sostiene una posición común de concepción de sindicato ajena a las aspiraciones del magisterio.

El problema de la democracia en el SNTE, tiene que ver con la concepción y con los estilos de hacer política. Nosotros estamos convencidos que para democratizar al sindicato, es necesario ganar los espacios al interior de la organización. Otros compañeros sin plantear un proyecto nuevo, reducen el problema de la democracia a un simple cambio de personas, a la sustitución de una hegemonía por otra, atrincherándose en la vieja estructura sindical autoritaria y antidemocrática.

En un sindicato como el nuestro, en proceso de democratización, siempre habrá diversas corrientes, en donde se hace necesario concertar la transición a la democracia, se deben sentar las bases para conquistar un sindicato más autónomo, que respete los derechos de los trabajadores, más combativo y más enérgico en la defensa de los intereses de los educadores y en defensa de la educación pública.

El movimiento sindical democrático debe entender que en la etapa actual se deben combinar movilización y negociación para lograr avances y consolidar conquistas. El SNTE, tiene el reto de restablecer la confianza y credibilidad en la organización, para desarrollar la potencialidad del magisterio, para avanzar en la conquista de sus reivindicaciones, debe hacer suyo el reclamo de la sociedad por mejorar la calidad de la educación.

Lamentablemente los delegados de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación asistentes al Primer Congreso Nacional Extraordinario, fueron conducidos por quienes no estaban de acuerdo en su participación y fueron víctimas de la provocación y del protagonismo en lugar de acatar los mandatos de sus bases.

Se adjetivaron los discursos en el marco de una política contestataria y oposicionista, que no ha sabido valorar su fuerza real, para generar una política de gobierno democrático, propositiva y de alternativa, aprovechando la crisis que esto genera y pelear por el cambio democrático en el SNTE.

En este Primer Congreso Extraordinario, no era posible asaltar el poder y se despreció la oportunidad de avanzar en la conquista de nuevos espacios democráticos al servicio de los intereses de los trabajadores de la educación que nos permitan desterrar las prácticas de un corporativismo que debe ser modificado de fondo para dar paso a la democracia, a la autonomía e independencia sindical, a un sindicato más combativo, que deje atrás el inmovilismo y la subordinación, para facilitar la participación de todo el magisterio. Nuevo Sindicalismo SNTE, febrero-marzo de 1990.

hernandez_luis21@yahoo.com.mx

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