25 octubre, 2010

NORMALES RURALES ¿SEMILLERO DE GUERRILLEROS?

NORMALES RURALES ¿SEMILLERO DE GUERRILLEROS?


Por: Pavel Ulianov Guzmán Macario
Desde hace 70 años las normales rurales del país han luchado en contra del cierre de sus propias escuelas y la reducción de matrícula, resistiendo los incesantes ataques de los gobiernos federales y estatales así como de los representantes de la clase en el poder. Acusados sistemáticamente de ser “nidos de comunistas”, “viveros de líderes”, “kínderes bolcheviques”, “rojillos” “comunistas apátridas” y “semillero de guerrilleros”. Uno más de los ataques lo protagonizo en agosto Elba Esther Gordillo: “no se olviden que las normales rurales han sido semilleros de guerrilleros, pero si no hacemos esto van a seguir con lo mismo”. Sin duda las descalificaciones continuaran.

En general la educación en México y por consiguiente el normalismo,  han sido determinados por el contexto histórico por el que han trascurrido. Las normales rurales formaron parte del proyecto postrevolucionario de la reforma agraria, conformaron una especie de binomio: reparto de tierras y educación.   Surgieron de la fusión de las normales regionales y las centrales agrícolas, ambas establecidas en la década de 1920. En las primeras se formaban maestros capacitados entre otras cosas para la enseñanza  básica (leer, escribir, operaciones matemáticas) y para ser líderes de las comunidades. En las segundas se instruía sobre la producción agropecuaria, estaban estructuradas como cooperativas y se formaban técnicos altamente calificados para asesorar a las comunidades,  a las  que por etapas les fue entregada la tierra.

El normalismo rural inicio su proceso de conformación  en 1922 con la fundación de la primera normal rural en Tacámbaro, para 1927 existían ya 9 planteles y para 1932, 15 instituciones. Su mayor impulso se dio durante el  sexenio de  Lázaro Cárdenas del Rio 1934-1940  llegando a ser 26 escuelas normales rurales y el cenit de planteles se alcanzo en la década de los 60s con 29 organismos escolares.

En otra perspectiva, antes del movimiento estudiantil de 1968, los primeros grupos guerrilleros socialistas del país,  fueron liderados o formaron parte  de ellos egresados normalistas rurales: el Partido de los Pobres (PDLP), liderado por Lucio Cabañas, egresado de la normal de Ayotzinapa en Guerrero, la Asociación Cívica Nacional Revolucionario (ACNR)  encabezada por Genaro Vázquez Rojas también graduado de la normal  rural de Ayotzinapa y el Grupo Popular Guerrillero (GPG) en el  que militaron Rafael Martínez Valdivia y Miguel Quiñones Pedroza, egresados de la normal de Salaices en Chihuahua.
  
En Michoacán se formó el centro del Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR) nutrido por estudiantes de la UMSNH y de las normales rurales , entre otros  militaron en el MAR, Javier Navarrete, Doroteo Santiago Ramírez, Elpidio Domínguez Castro y Saúl Casimiro Barrera, egresados todos de la normal rural de Tiripetío.

Sin embargo pese a los numerosos ejemplos de normalistas rurales que dejaron las aulas para tomar las armas, ese no es el fondo del problema. No son ellos el único elemento cuantitativo de las guerrillas del siglo pasado en el país, cientos de jóvenes de todas las universidades, obreros y campesinos tomaron el camino de  la guerrilla como forma de transformar el país, el verdadero problema era el contexto en que vivían, bajo  un estado represor, corrupto, caduco y profundamente desigual.

El ataque sistemático a las normales rurales del país lleva ya mucho tiempo, en 1940 veinte normales rurales se fueron a huelga, exigiendo mejores condiciones de alimentación, material didáctico y reconstrucción de edificios, en respuesta el gobierno de Manuel Ávila los calificó de “semilleros de comunistas”, en 1950 Miguel Alemán cerro algunos planteles arguyendo que las escuelas eran “viveros de líderes” y su ineficiencia educativa. En 1969 Díaz Ordaz  cerro 15 de las 29 normales rurales por considerarlas “nidos comunistas” convirtiéndolas en secundarias técnicas agropecuarias.      

En síntesis, el normalismo rural sigue resistiendo en condiciones adversas, los alumnos y los maestros mantienen las herramientas para oponerse a las injusticias y educar en sus respectivas comunidades en la defensa de los derechos constitucionales básicos, de ahí el temor de la clase en el poder, por su capacidad organización, movilización y lucha. El quid de la cuestión es que defienden  “frente a lo que sea”, el derecho a la educación y lo que en realidad se pretende con las descalificación de las normales rurales es su desaparición como paso previo para privatización de la educación superior.  

 http://pavelulianov.blogspot.com/     e-mail: cienciaahistorica@hotmail.com

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