17 septiembre, 2010

“Planes ajenos a los profesores de las Normales”.

“Planes ajenos a los profesores de las Normales”.
Luis Hernández Montalvo.
A Ramiro Reyes lo conocí en los años setenta, recientemente  me había incorporado al trabajo docente. Lo escuché en una reunión con profesores integrantes del Movimiento Revolucionario del Magisterio. Lo acompañaban profesores respetables como Othón Salazar Ramírez, Iván García Solís, Elia Sortibrán, entre otros.
Posteriormente, en 1979, lo vi como un negociador inteligente frente a los dirigentes del SNTE que representaban los intereses del grupo sindical Vanguardia Revolucionaria del SNTE, corriente liderada por el profesor Carlos Jonguitud Barrios, desde 1972.
Siendo dirigente de una de las delegaciones de la Escuela Nacional de Maestros, participó en la fundación de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y organizaciones democráticas del SNTE, -la CNTE-, en diciembre de 1979.
La segunda parte de la entrevista concedida entre el 24 y 27 de febrero de 1987, Ramiro sostiene que hay una toma de consciencia en las Escuelas Normales de cuál debe ser su función  y que por lo mismo, implicaba un compromiso muy grande, ya que se requería fortalecer la discusión en torno a este tipo de problemas, pero a la vez, esto implicaba resolver las limitaciones que nos menciona en la primera parte de la entrevista, como serían: recursos propios y la preparación del personal de las Escuelas Normales del país.
Estamos en uno de los pasillos del Departamento de Difusión Académica de la Escuela Nacional de Maestros. La mañana está fría, Ramiro se acomoda la bufanda para cubrirse el cuello y en la charla,  aborda los problemas que enfrentaban las Normales de aquellos días y que no son distintos a los actuales, aunque hay que reconocer que en mucho, han mejorado.
Uno de los problemas tocados, tiene relación con los planes de estudio y los contenidos para la formación de los futuros docentes.
“Creo que uno de los aspectos centrales de este Congreso –El V Congreso de Educación Normal-, ha sido la discusión sobre la falta de participación de los profesores de Educación Normal en la elaboración del Plan de Estudios de 1984, que ha hecho que el Plan resulte, pese a sus avances, pese, a lo que implique de positivo, es un plan sustancialmente ajeno a los profesores que tienen la responsabilidad de aplicarlo, por ello, también en esta tapa se ha estado discutiendo mucho las condiciones en las que el plan se ha estado desarrollando y se ha estado haciendo una evaluación inicial de lo que el Plan ha representado para la educación normal.
“Sin embargo, esta evaluación es todavía incipiente, que en buena medida, es la falta de preparación de los maestros para aplicar el plan, lo que ha resultado muy angustioso y los resolutivos que están saliendo, en general, coinciden en que hay que preparar mejor al profesor de Educación Normal.
Ramiro permanece por un momento pensativo y antes de responder, aclara sus ideas. “Si se pretende trasformar la escuela, se requiere de maestros transformadores, esto nos plantea una serie de interrogantes como las siguientes: ¿Dónde, cuándo, y como conseguiremos esos maestros? ¿Pueden formarse o mejor transformarse?
“Hay que darle los espacios para que este pueda superarse y de la misma manera, pueda incidir en la transformación de su práctica docente.
“El V Congreso de Educación Normal, tiene por característica el ser un congreso de carácter propositivo, no es un congreso que vaya a tomar ninguna resolución en cuanto a política, sin embargo, este congreso, por el significado y la magnitud de los puntos que está discutiendo, tiene una gran fuerza moral, en tanto las propuestas que está haciendo deben ser tomadas en cuenta por la autoridad y deben ser consideradas para hacer los cambios y tomar las medidas que se consideren convenientes.
“Esto, pese a lo que señalábamos anteriormente, la representación sindical y oficial predominantemente en el Congreso, la realidad se ha impuesto y establecido sus propias normas, obligando a que el Congreso aborde los problemas que están en la mesa de discusión en las necesidades cotidianas de la vida actual de las Escuelas Normales.
“En una de las mesas se aprobó incluso, emplazar a las autoridades para que este año, sea declarado el Año del normalismo, se dé respuesta a las demandas del Congreso, así mismo, se considera muy importante que este tipo de reuniones permitan la confrontación de maestros de Educación Normal de todo el país, se realice de manera periódica y no de manera tan eventual y de acuerdo a la necesidad política.
Ramiro, fue uno de los principales dirigentes del Frente Nacional de Escuelas Normales en la década de los ochenta, un movimiento que logró importantes avances y mejoras en las condiciones de trabajo de los maestros de las Escuelas Normales, principalmente en lo que se refiere al proceso de homologación de los profesores de las escuelas normales, con los de Educación Superior del país, lo cual le valió el respeto de sus compañeros y la admiración de cuantos le conocimos. El tenía una idea clara del significado de los Congresos como el referido en la entrevista.
“Los congresos si bien tienen una finalidad política, también deben tratar de responder a las necesidades académicas y a las necesidades del desarrollo de las propias instituciones, y por ello se requiere la periodicidad de estos congresos y nosotros, hemos sugerido, que sean cada tres años, y que en el inter de cada congreso, puedan realizarse eventos en los que se evalúe y en los que se analicen aspectos parciales de la problemática de la Educación Normal para desarrollar las políticas que permitan la consolidación de ese subsistema dentro de la Educación Superior.
“Entre los aspectos fundamentales que este Congreso realizó, estaba precisamente la evaluación de los estudios. Al respecto, de manera personal, podemos considerar que el Plan de Estudios de 1984, representa un cambio cualitativo en la concepción de la formación de maestros, toda vez que pretende desarrollar un concepto novedoso de formación en que el sujeto –el alumno como sujeto de formación- se pueda convertir en buena medida en el actor principal del proceso, poniendo el énfasis en el proceso de aprendizaje más que en el de enseñanza, con el que la investigación se convierte en uno de los instrumentos fundamentales de desarrollo de este proceso.
“Tratando de superar el viejo esquema de que se tratará de formar a un tipo de maestro que respondiera a una concepción predeterminada, a un esquema de maestro único, puesto que ahora se considera que el maestro pueda tener diferentes maneras de ser, diferentes formas de responder a los problemas, sin que sea necesario reducir esto a una metodología de pasos didácticos en el que se tenga que hacer primero una cosa, después otra y después otra, más bien, convertir a la docencia en un acto de creación, un acto innovador de parte de los propios docentes de Educación Normal y de parte de los mismos alumnos de las Escuelas Normales.
“Existen en este proceso, limitaciones y contradicciones. La principal limitación que existe es la falta de preparación y comprensión que tienen la mayoría de los docentes de las normales en relación a lo que esto implica, y por lo mismo, se siguen aplicando viejas concepciones, viejos puntos de vista anteriores a un nuevo esquema que se requeriría de un profesor de Educación Normal preparado de otras manera.
Laboratorios de docencia.
“Por lo mismo, esto genera contradicciones muy grandes que hacen que las actividades fundamentales de la formación como en este caso serían los laboratorios de docencia que deben convertirse en espacio de acción interdisciplinaria, se convierte en un espacio en que se repiten las mismas viejas fórmulas de la pedagogía tradicional, que impiden que el plan pueda desarrollarse en todo lo que indicaría.
“Además, de este tipo de limitaciones, el plan presenta en lo que hace a su descripción de objetivos, lo que hace a su presentación, los puntos básicos. Presenta una gran carencia que es incluso, me atrevería a decir, que el gran ausente en la formación de maestros y en particular en el V Congreso de Educación Normal presenta la carencia de no tomar en cuenta o no precisar el tipo de maestro que se quiere formar.
Ramiro Reyes Esparza murió el 12 de septiembre de 1992, junto con su esposa y un sobrino, en un accidente automovilístico en el estado de Tamaulipas. Quienes le conocimos tenemos un recuerdo grato de su amistad, de su trato tolerante, de sus inquietudes políticas como militante comunista y sindicalista democrático. Decía mi maestro Fidencio Bernal Navarro que los educadores se dan uno cada 100 años, Ramiro merece el título de Educador.
El entrevistador es profesor del Bachillerato General Matutino del Benemérito Instituto Normal del Estado de Puebla hernandez-luis21@yahoo.com.mx

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