13 agosto, 2010

La ACE, aplicación temprana de la Reforma Laboral

La ACE, aplicación temprana de la Reforma Laboral

Por: Jorge Humberto Arellano

La Alianza por la Calidad de la Educación forma parte, y es en sí, una aplicación anticipada de la Reforma Laboral. Justificada por programas de aparente beneficio educativo y social, y “legitimada” por “amplias consultas” y encuentros entre padres de familia y el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE), procesos de conocidas tácticas de selección y participación de sus asistentes, pretende involucrar a la sociedad y a las entidades gubernamentales, en la generación y operación de una “efectiva política de estado, capaz de transformar y poner al día al Sistema Educativo Mexicano”.

Originalmente suscrito por el gobierno federal y el SNTE, el acuerdo intenta mejorar la calidad de la educación mediante la modernización de los centros escolares, la profesionalización de los maestros y de las autoridades educativas, mejorando el bienestar y el desarrollo integral de los alumnos, propiciando la formación integral de los mismos para la vida y el trabajo, y evaluando a cada uno de los actores presentes en el proceso.

Evidentemente los promotores de la alianza dejan ver que la tarea educativa es un problema social y no solo del desempeño docente. La pregunta obligada es: ¿Acaso no es un mandato constitucional plasmado en los artículos 3°, 4°, 25, 31, 34, 123 y 127, entre otros, la impartición de la educación, la garantía de un pleno desarrollo social y el compromiso gubernamental para optimizar el desempeño educativo?, entonces ¿para qué una alianza o pacto si con el simple hecho de seguir un cumplimiento estricto de los artículos constitucionales se presentan las condiciones de desarrollo social que coadyuven a mejores logros en la materia?

Es evidente que lo que pretenden con la imposición del engendro cuyos padres adoptivos son el gobierno federal y el SNTE, es la generación de las “economías necesarias que el gobierno necesita”, producidas por el despido del sistema de unos cuantos cientos de miles de maestros, emulando a la desintegración del gremio electricista.

La modernización de los centros escolares en infraestructura y equipamiento, básicamente implica que la propia escuela, con el apoyo de las cuotas del padre de familia, se hará cargo de sus propias inversiones, como ya se evidenció en sus programas de Escuelas de Calidad.

La profesionalización de los maestros, y su propuesta de ingreso y promoción, en el fondo pretende seleccionar a los docentes más disciplinados a la autoridad, de acuerdo con el análisis de resultados, psicométricos, como ya se ha demostrado en la realidad y cuyo aleccionamiento toman las escuelas formadoras de profesores; aparte de la desintegración de tiempos completos, dobles plazas y la pérdida de un empleo digno y seguro.

La idea de los exámenes de oposición, en los que puede competir un profesionista sin perfil normalista, ha generado muchas inconformidades en el amplio grupo de aspirantes, ya que una de las principales características es el acceso a contratos, en los que no se genera antigüedad y no garantizan prestaciones de ley de las que goza un trabajador basificado, aunque en lo personal conozco algunos casos en los que no se aplica esta norma. Es en este rubro en el que se evidencia la flexibilidad que propone la Reforma Laboral.

La idea de profesionalización se caracteriza por la aplicación de exámenes de certificación, de visiones más relacionadas con el ámbito empresarial, antepuestas a las estrictamente humanas y sociales. Será la empresa la que elija el tipo de ciudadano que desea como producto.

Los incentivos y estímulos recrudecen más la división del gremio, a la vez que garantizan la inmovilidad del mismo. La reducción a tres factores a tomar en cuenta por Carrera Magisterial: aprovechamiento escolar medido a través de instrumentos estandarizados aprobados por el Sistema Nacional de Evaluación de la Educación, cursos de actualización y el desempeño profesional, sin duda ha ocasionado muchas muestras de agradecimiento de parte de los futuros empleadores de un producto educativo disciplinado y fundamentalmente entrenado para fortalecer la explotación y la superación económica de la iniciativa privada. Bajo estas consideraciones ¿la educación no se privatiza?

Mediante el bono educativo, el padre de familia podrá elegir la escuela que más le atraiga para educar a sus hijos, seguramente haciendo a un lado la tan vapuleada escuela pública por quienes la tienen olvidada.

Dignidad prensa del Movimiento de Bases Magisteriales de Jalisco

Secciones 16 y 47 SNTE. Núm. 16, Agosto de 2010,Página 11

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