30 julio, 2009

¿Quién condiciona al gran condicionador?

26-07-2009

Los fondos del Fondo Monetario Internacional
¿Quién condiciona al gran condicionador?

Red del Tercer Mundo


El martes 22 de julio, cuatro influyentes diputados demócratas escribieron al presidente norteamericano Barack Obama una carta airada exigiendo que las condiciones impuestas por el Congreso de Estados Unidos a las operaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial sean respetadas.

Para acelerar el trámite parlamentario, Obama había incluido su pedido de 108.000 millones de dólares para estas instituciones dentro de una ley solicitando fondos de guerra, que requieren rápida consideración. Sin embargo, los diputados incluyeron varias condiciones que el Tesoro norteamericano debería a su vez imponer al FMI. En esa institución se vota en proporción a las cuotas asignadas a cada país y todas las decisiones importantes requieren de un ochenta y cinco por ciento de los votos. Todos los países del África al sur del Sahara juntos tienen seis por ciento de los votos, pero Estados Unidos, con la mitad de la población que ese conjunto, tiene casi diecisiete por ciento de las cuotas y, en consecuencia, nada puede resolverse sin su aprobación explícita. Éste es un poder aun mayor que el derecho a vetar una resolución en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, una prerrogativa compartida con otras cuatro potencias, pero que requiere un voto negativo. En el FMI, en cambio, el gobierno estadounidense es el único con tal poder de veto y para ejercerlo le alcanza con abstenerse. Según la Constitución de Estados Unidos, el presidente no puede gastar dinero -ni declarar la guerra o firmar tratados comerciales- sin aprobación legislativa y los diputados pusieron varias condiciones a la asignación de nuevos fondos al FMI. Según la ley, esa institución debe destinar al menos 4.000 millones de dólares de sus reservas en oro a condonar sin condiciones la deuda externa de los países más pobres o entregárselos como donación -que es más o menos lo mismo- y además debe abstenerse en sus préstamos a estos países de imponer cualquier restricción a sus gastos en salud, educación o alimentos para los más necesitados.

Si bien el FMI afirma que sus políticas han cambiado a la luz de la crisis financiera, las condiciones impuestas en los préstamos recientes siguen requiriendo cortes presupuestales y altas tasas de interés en busca de lograr superávit fiscal y beneficios para los inversores. Al firmar esta ley, Obama enunció una “aclaración de firma”, según la cual estas condiciones serían una violación inaceptable del derecho de la Casa Blanca a conducir la política exterior. Aclaraciones de este tipo fueron utilizadas con frecuencia por George W. Bush en el pasado reciente para ignorar resoluciones parlamentarias, provocando la ira de los congresistas, incluyendo entre ellos al entonces senador Obama. Ahora, los diputados reafirmaron las condiciones por un voto de 492 contra dos y, además, cuatro de ellos, todos miembros del mismo partido que el presidente, le advierten por escrito que se consideran “mortificados” al verlo “expresar una actitud aparentemente similar” a la de su antecesor. Los diputados, encabezados por Barney Frank, presidente del Comité de Servicios Financieros, le recuerdan a Obama que tuvieron que “trabajar muy duro para aprobar fondos para el FMI y el Banco Mundial”, ya que estas instituciones “han sido insuficientes en su apoyo a valores que Usted comparte con nosotros”. Los restantes firmantes de la carta son David Obey, presidente del Comité de Apropiaciones de la Cámara Baja, Nita Lowey, presidenta del subcomité sobre Operaciones Extranjeras, y Gregory Meeks, presidente del subcomité sobre Política Monetaria Internacional.

“A la luz de la historia de las instituciones financieras internacionales”, le escriben los diputados a Obama, “las condiciones que Usted se considera con derecho a ignorar son críticas”. Y, por lo tanto, demandan no sólo “seguridades de que van a ser respetadas” sino además que “en el futuro no ejerza el derecho a ignorar las provisiones que el Congreso agrega en el proceso legislativo normal para aprobar fondos a las instituciones financieras internacionales”.

Si Obama no acepta este cuasi ultimátum, los firmantes aseguran que “tanto por la preferencia personal de los firmantes de esta carta, como por la imposibilidad práctica de conseguir los votos suficientes, será prácticamente imposible conseguir fondos en el futuro para estas instituciones”.

Por si la amenaza no quedara clara, los diputados enfatizan que “la política de usar aclaraciones de firma para afirmar el derecho de la Casa Blanca a ignorar disposiciones legislativas sobre el FMI, el Banco Mundial y otras instituciones financieras internacionales, en vez de resultar en la caducidad de estas disposiciones puede llevar a un insuficiente apoyo legislativo al financiamiento futuro de estas instituciones”.

El diputado Barney Frank ya obtuvo hace algunas semanas que, a cambio de nuevos fondos, el Banco Mundial abandonara la política de promover flexibilidad laboral. La institución prometió agregar a su informe Haciendo negocios un indicador que mida con simpatía el grado de sindicalización de cada país y su respeto por las convenciones laborales de la Organización Internacional del Trabajo.

Derechos Especiales de Giro

La junta ejecutiva del FMI aprobó el lunes 20 de julio una expansión de los Derechos Especiales de Giro (DEG) acreditados a sus países miembros por valor equivalente a unos 250.000 millones de dólares. Con ello, todos los miembros verán aumentar automáticamente, en proporción a sus cuotas, el valor en DEG de su cuenta en el FMI. Los países ricos, que tienen tres quintos de las cuotas, recibirán 150.000 millones y los países en desarrollo 100.000 millones, de los cuales apenas 18.000 millones irán para los países de menores ingresos. El efecto inmediato, en todos los casos, es un aumento sin costo alguno de las reservas de cada país, lo que a su vez puede conducir a liberar otros fondos o a abaratar los préstamos que se reciben, al reducir el “riesgo país”. Cada banco central es libre de convertir sus DEG en cualquier momento en monedas de reserva, ya sean dólares, euros, yenes o libras esterlinas y utilizarlos para pagar sus obligaciones. Se obtienen así divisas sin ninguna condicionalidad y a muy bajo costo. El interés que paga un país mientras no vuelva a depositar en su cuenta los DEG que retiró es calculado sobre la media de interés de las principales monedas de reserva, que en este momento es casi cero. Es el FMI y no el mercado quien establece a diario la tasa a la que se cambian los DEG por monedas “duras”, ya que los DEG sólo son utilizables por los bancos centrales y no pueden ser vendidos en el mercado ni poseídos por particulares.

El premio Nobel de economía Joseph Stiglitz, con el apoyo de China, ha sugerido que los DEG deberían convertirse en una nueva moneda global, en sustitución del dólar.

FUENTE: http://www.rebelion.org/noticias/economia/2009/7/quien-condiciona-al-gran-condicionador-89208

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